Nombre del juego: confusión — “Depreciación fiscal” Por: Javier Isidro Gatica

 




En el ámbito contable y fiscal mexicano, pocas expresiones generan tanta confusión conceptual como la famosa “depreciación fiscal”. Este término, aunque común en la jerga empresarial, no tiene sustento ni en la legislación fiscal vigente ni en las Normas de Información Financiera (NIF). En este artículo, desmontamos el mito y aclaramos qué sí existe, qué no, y por qué es crucial distinguir entre conceptos contables y fiscales.

¿De dónde viene la confusión?

Muchos contribuyentes, asesores e incluso contadores utilizan el término “depreciación fiscal” como si fuera una figura reconocida por la ley. Sin embargo, esta expresión es técnicamente incorrecta. La confusión surge por la aparente similitud entre dos procesos distintos:


Depreciación contable: lo que sí existe

La depreciación contable es un procedimiento técnico regulado por las NIF, particularmente la NIF C-6, que establece cómo reconocer, presentar y revelar el deterioro sistemático de los activos fijos. Su objetivo es reflejar el valor económico real de los bienes en los estados financieros.

  • Se calcula con base en la vida útil estimada del activo.

  • Se registra como gasto contable, afectando el resultado del ejercicio.

  • No tiene efectos fiscales directos, aunque puede influir en decisiones estratégicas.

Deducción de inversiones: el verdadero mecanismo fiscal

En materia fiscal, lo que existe es la deducción de inversiones, regulada por la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR). Este mecanismo permite a los contribuyentes recuperar el costo de sus activos mediante porcentajes de deducción establecidos por la ley.

Fundamento legal:

  • Artículo 31 LISR: Requisitos generales de las deducciones.

  • Artículo 32 LISR: Definición de inversiones.

  • Artículo 34 LISR: Porcentajes máximos de deducción por tipo de activo.

Características clave de la deducción de inversiones

  • No depende de la vida útil contable, sino de porcentajes fiscales fijos.

  • Se aplica exclusivamente para efectos del cálculo del ISR.

  • No se registra como “gasto” contable, sino como ajuste fiscal.

 ¿Por qué “depreciación fiscal” es un error técnico?

Llamar “depreciación fiscal” a la deducción de inversiones implica mezclar dos sistemas normativos distintos:

  • Contabilidad: busca representar la realidad económica.

  • Fiscalidad: busca determinar la base gravable conforme a la ley.

Usar el término incorrecto puede generar errores en la conciliación contable-fiscal, en la elaboración de papeles de trabajo, y en la interpretación de los estados financieros para efectos tributarios.

Recomendación profesional

Como asesores, contadores y docentes, debemos fomentar el uso preciso del lenguaje técnico. En lugar de “depreciación fiscal”, utilicemos el término correcto: deducción de inversiones. Esta precisión no solo mejora la calidad del trabajo profesional, sino que también fortalece la transparencia y el cumplimiento normativo.

Conclusión

La “depreciación fiscal” es un concepto fantasma: no existe ni en la contabilidad ni en la legislación fiscal mexicana. Lo que sí existe son dos figuras distintas, cada una con su propio marco normativo y objetivo. Entender esta diferencia es esencial para evitar errores, mejorar la comunicación profesional y cumplir con rigor técnico.




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